Mía y Lola son dos hermanas de aproximadamente cuatro años. Han crecido juntas y siempre han compartido todo.
Su familia decidió entregarlas al no poder atenderlas adecuadamente. Vivían en la azotea de una casa, a la intemperie, donde dormían en una pequeña caseta de madera. A pesar de ello, son perritas buenas, tranquilas y muy cariñosas, que solo buscan estabilidad y atención.
Ahora esperan una nueva oportunidad para conocer lo que es un hogar de verdad, con cuidados, cariño y una vida mejor. Si pudiera ser juntas, sería lo ideal, ya que nunca se han separado.
Porque merecen algo más que sobrevivir… merecen vivir.

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